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Toxoplasmosis, qué es y cómo prevenir su contagio

Seguro que lo has escuchado cientos de veces, pero ¿tienes controlado a este parásito? ¿Conoces bien sus síntomas y causas? En Ownat te lo explicamos todo y reflexionamos sobre algunas medidas de prevención que te ayudarán a desalojar muchas dudas e inquietudes. ¡Allá vamos!

Cuando adoptas a un felino hay diversas cosas que debemos tener en cuenta, una de las que más nos preocupa es el tema de las enfermedades y su contagio. La toxoplasmosis es de las más barajadas y preocupantes, y aunque en general también es de las más sonadas, hay muchos aspectos que solemos desconocer.

¡Empecemos por el principio! ¿Que es la toxoplasmosis? En esencia es una enfermedad producida por un parásito, y este se caracteriza por la formación de quistes. Una de sus particularidades es que una vez el gato o la gata lo contrae este pasa a tener la enfermedad por siempre, y además puede llegar a transmitirla a los humanos.

Hasta aquí todo claro, ahora bien, ¿cuáles son las causas que lo provocan? Bueno, pues lo común es que los felinos se contagien vía oral, esto es, comiendo carne o heces de otros animales (y que esta carne o heces ya contenga quistes provocados por la toxoplasmosis). Una vez nuestro gato o gata se encuentra infectado por el parásito empiezan a formarse pequeños quistes en los músculos, vísceras y el sistema nervioso central. Lo “bueno” es que normalmente (hay gatos que sí, y lo sabemos) nuestros gatos son domésticos y no suelen salir a la calle o de caza, así rara vez se exponen a comer carne en mal estado o heces, esto lo decimos para tranquilizar un poquito, ¿vale?

¿Cuáles son sus síntomas o cómo puedes saber que tu felino tiene toxoplasmosis? La verdad es que esto varía mucho en función del ciclo de vida en el que se encuentre el parásito. Durante lo que se denomina ciclo entero-epiletal (es decir, el principio) nuestro gato suele experimentar síntomas leves como diarrea o vómitos. Por eso muchas veces, de entrada, no saltan las alarmas.

Peeeeero, si el parásito está en el ciclo extraintestinal (estado más avanzado) se puede generar una necrosis celular y esto deriva en fiebres, disnea, apatía, convulsiones, ataxia, dolor muscular, cojera, pancreatitis, encefalitis, problemas oculares, entre otras sintomatologías. Son síntomas muy fuertes y en general peligrosos, así que en cuanto detectes uno o varios de ellos no dudes en acudir a tu veterinario o veterinaria de confianza.

Dicho esto, ¿qué tratamientos hay actualmente? De entrada, como hemos comentado más arriba, si sospechas que tu felino podría estar padeciendo toxoplasmosis visita a un veterinario experto rápidamente para que le puedan realizar las pruebas pertinentes (análisis de sangre, radiografía torácica, ecografía, biopsias…). En función de esto se determinará el tratamiento más adecuado. ¡Ojo! Siempre teniendo en cuenta que el parásito no se puede eliminar por completo de su organismo, pero sí tratar o acabar con muchos de los síntomas.

¿Y cuáles son los tratamientos más utilizados?
Clindamicina tópica. Gracias a este medicamento los síntomas desaparecen rápidamente (menos los problemas oculares).
Corticoides tópicos o sistémicos. Es un fármaco que, junto con el anterior, se suministra cuando el felino tiene lesiones oculares (glaucoma, luxación de cristalino).

Y ahora otro punto importante, ¿qué medidas de prevención se deben o pueden seguir? Hay una serie de cosas que pueden ayudar a tu gato doméstico a prevenir la transmisión del parásito, ¡y aquí tu papel es fundamental! No le des carne cruda ni poco cocinada (tampoco embutidos), lleva a cabo una extrema higiene y saneamiento de tu casa, evita que beba de lugares no controlados o sucios y evita que cace si es un felino que suela salir al exterior.